La historia del nombre Esmeralda en la Armada de Chile, se origina en la fragata española capturada en El Callao por la Escuadra comandada por el Vicealmirante Thomas Alexander Cochrane, la noche del 5 al 6 de noviembre de 1820. La importancia de este hecho de armas, en los albores de la república, permaneció presente en la memoria colectiva y por esto, fue asignado a un buque que constituyó una innovación tecnológica en su época. Después de su combate final, otros buques han mantenido esta tradición en la Armada de Chile.

El primero que precedió a este glorioso buque, fue construido en Gran Bretaña y llegó a Chile en 1884, siendo el primer crucero protegido en la historia naval. Fue vendido a Japón en 1895 donde recibió el nombre de Idzumi, participando en la guerra chino japonesa de 1905. El siguiente fue un crucero del mismo origen que entró en servicio en 1896 y tuvo una larga trayectoria hasta que fue desguazado más de treinta años después.

Después de la Segunda Guerra Mundial, se incorporó a las fuerzas navales una fragata de origen canadiense con el nombre de Esmeralda, denominación que mantuvo entre 1946 y 1952, pasando a tomar la de Baquedano. Se hizo este cambio porque estaba en construcción en astilleros españoles el actual buque escuela, unidad con aparejo de bergantín-goleta que entró en servicio en 1954. Desde entonces y por medio de los viajes anuales, el nombre de Esmeralda se ha hecho conocido a través de todo el mundo.

La resolución de construir el primer buque de guerra a vapor e impulsado por una hélice fue concretada mediante una decisión gubernamental de 1852. El gobierno de Manuel Montt tenía una visión general de progreso y esto explica la adopción de un sistema de propulsión relativamente novedoso para buques de guerra, que ya había sido probado en unidades auxiliares. La selección del diseño más adecuado y la contratación del astillero fueron encomendadas por el Gobierno al Capitán de Navío Roberto Simpson, de larga trayectoria desde la desde la época de la Independencia, a quien se comisionó para establecerse en Gran Bretaña, su patria de origen. El Vicealmirante Manuel Blanco Encalada, su superior en dicho conflicto, que era el Ministro de Chile en Francia, quedó facultado para firmar los contratos.

Simpson visitó diversos astilleros públicos y privados, tomó contacto con la Armada Real y recibió de parte de Blanco, informaciones y opiniones vertidas por el Capitán de Navío José María Salcedo, un chileno al servicio del Perú, que se encontraba en Inglaterra supervisando la construcción de buques. Para cumplir su comisión, también se informó que había una considerable alza en los precios de las construcciones navales con motivo de la Guerra de Crimea y después de estudiar diversas alternativas resolvió adquirir, en una oficina especializada del Almirantazgo, los planos de una corbeta con las características deseadas por el Gobierno de Chile. Enseguida solicitó cotizaciones y recomendó seleccionar al astillero de William Pitcher situado en la aldea de Northfleet a orillas del Támesis, río abajo desde Londres. Los contratos de la construcción del casco y de la provisión del sistema de propulsión y armamento, son importantes fuentes para el conocimiento del buque y fueron suscritos a fines de 1854, siendo colocada la quilla el 13 de diciembre de ese año. Una de las alteraciones más importantes al diseño original, fue la colocación de una cubierta de toldilla generando un espacio cerrado denominado "chupeta" que, debidamente subdividido, fue utilizado para diversas funciones.

La mención en el contrato que la máquina era del tipo de "acción directa", permite suponer que era de biela de retorno, porque ésta era la clase que construía en esa época, la firma Miller Ravenhill & Salkhed que lo suscribió. Las calderas eran cuatro, de estructura prismática y de tubos de fuego, las que fueron cambiadas en Chile en 1867. La hélice era de dos palas y podía ser desconectada e izada dentro de un espacio especial creado en el casco, de manera de evitar el arrastre hidrodinámico cuando se navegaba a vela. Para este mismo propósito, la chimenea era telescópica, lo que evitaba interferencias con las velas.

El armamento original sufrió numerosos cambios a lo largo de la vida del buque y el 21 de mayo de 1879, tenía la siguiente configuración: doce cañones Armstrong de ánima rayada para munición de 40 Libras; cuatro piezas Whitworth de 32 Libras, de ánima de sección hexagonal y dos cañones Armstrong de desembarco de 6 libras. Los cañones de 32 y 40 libras eran de cargar por la boca ó de avancarga.

La construcción avanzó con cierta lentitud inicialmente. Durante este proceso, Simpson recibió su ascenso a contralmirante y el Gobierno, por Decreto Supremo del 26 de junio de 1855, resolvió dar a la corbeta el nombre de Esmeralda.

El casco fue lanzado al agua a las 15:30 del 15 de septiembre de ese mismo año, comenzando el proceso de instalar los equipos. Durante el primer semestre de 1856, se completaron las terminaciones y comenzaron las pruebas que dieron origen a la corrección de algunos defectos.

La corbeta Esmeralda zarpó a Chile fue el 18 de agosto de 1856, arribando a Valparaíso el 7 de noviembre del mismo año. De esta manera, se incorporó a las escasas fuerzas navales chilenas el primer buque de guerra de propulsión mixta.

Durante sus veintitrés años de servicios, la corbeta prestó importantes servicios durante la Revolución de 1859 y la Guerra contra España, donde apresó la cañonera Covadonga en Papudo el 26 de noviembre de 1865, primer combate para algunos que tendrían posteriormente, una notable participación en la Guerra del Pacífico. El buque sirvió también por extensos períodos en el litoral norte, cautelando los intereses nacionales en la disputa de límites con Bolivia. A lo largo de su existencia, sufrió tres accidentes que obligaron a realizar reparaciones de gran envergadura en su casco, especialmente después del fuerte temporal en Valparaíso, el 24 de mayo de 1875. También se hicieron modificaciones en los espacios interiores para el funcionamiento de la Escuela Naval y para la realización de viajes de instrucción. La intensa actividad a que estuvo sometida, fue la causa de su estado de decadencia al comienzo de la Guerra del Pacífico y la razón por la cual no zarpó hacia el teatro de operaciones sino hasta marzo de 1879 y después de haber sido llevada al servicio desde su condición de buque inactivo.

No obstante la señalada situación, era una unidad de casco robusto que, tripulada por marinos de temple y bajo la conducción de un hombre notable, enfrentó el combate final con singular prestancia, hundiéndose en Iquique el 21 de mayo de 1879, en un hecho de armas que alteró el curso de la guerra y que ha dejado profundas huellas en el alma nacional.

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