En el año 2004, la empresa Minera Doña Inés de Collahuasi, interesada en hacer un aporte de relevancia para el Bicentenario en la ciudad de Iquique, realizó una encuesta entre sus trabajadores y con personas vinculadas a la compañía, objeto determinar cuál sería la mejor opción para materializar un proyecto que resultara emblemático para la comunidad. Se buscaba que esta contribución quedase plasmada en una obra que permaneciera en esta ciudad y en la vida cotidiana de los iquiqueños y que representara, de alguna forma, el espíritu de la región.

Como resultado nace la idea de construir una réplica de la Esmeralda. Para materializar el proyecto, la Minera Collahuasi tomó contacto inicialmente con la Corporación de Amigos del Patrimonio Cultural de Chile, conformando un equipo a cargo de destacados profesionales civiles y navales, con sólida experiencia en las áreas de Ingeniería y Construcción Naval, Maniobras y Museología. El proyecto que involucró a la Armada de Chile, al Gobierno Regional y a la Municipalidad de Iquique, pasaría posteriormente bajo la administración de la Corporación Patrimonio Marítimo de Chile, quien tiene la tarea de llevar adelante su ejecución, teniendo como base lo ya diseñado pero concretándolo como un Museo Histórico. Para lo anterior, se firmaron con esta entidad sendos convenios en Octubre de 2009 y en Marzo de 2010 y se firmó además, el contrato de construcción respectivo con los Astilleros Marco Chilena de Iquique.

El Museo Corbeta Esmeralda se ubicará sobre una explanada del borde costero de Iquique, en el actual Paseo Lynch, entre otras razones, por su cercanía inmediata a la bahía, fácil accesibilidad, amplios terrenos para estacionamientos y una posible conexión futura con el actual Museo Naval.

La concreción de este sueño, se constituirá en el proyecto cultural de mayor envergadura hecho con aportes de privados y a su vez, en el primer Museo de estas características, diseñado y concebido desde sus inicios para estos fines.

Con la materialización de este proyecto, no sólo se reflota nuestra identidad, sino que se convierte además en un importante polo de desarrollo para el turismo de la región.

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